09 de juny 2013

Un día cualquiera de mi vida, de vuestra vida…




Por Mª del Águila Troncoso Miranda, terapeuta de Movimiento Integral.


Este es el título de un documento que una amiga y compañera me reenviaba hace unas semanas para que le diera mi opinión sobre si mandarlo o no a un concurso de una revista…

Os lo adjunto para que lo leáis:

“6.00 am: suena el despertador. No tengo fuerzas ni para abrir los ojos, que sueño.

7.00 am: después de ducharme y vestirme, preparar los desayunos, canastos y ropas para el cole de los niños salgo para el trabajo.

16.00: recojo a todos los niños, les preparo la merienda, los pongo a hacer los deberes, mientras yo malcomo al mismo tiempo que pongo la lavadora, la tiendo y preparo mochilas para ir a natación y después a un cumple de un amigo del mediano, es su mejor amigo y él tiene mucha ilusión por ir …

17.30. Mientras nadan, voy al supermercado que está justo enfrente de la piscina y hago la compra.

18.30: dejo a todos los niños en un cumple, mientras aprovecho para repasar el curso de ingles que estoy haciendo, “hay que estar al día”.

20.30: duchas, cenas, planchar la ropa pendiente, leer un cuento a los peques y acostarlos "hoy ha sido un día completo para todos”.

22.00: cenamos rapidito mi marido y yo para seguir con las tareas que nos quedan pendientes, él su doctorado y yo un master, hoy en día hay que estar muy preparado en el mercado laboral.

00.30: me acuesto, no puedo más, que sueño, mañana será otro día.”

No sé si estas palabras se ciñen a su realidad, pero aunque no sea del todo real voy a hacer una reflexión sobre lo que me inspiró leer este texto, porque me consta que si hay mucha gente que vive así la mayoría días. Y sobre todo, lo haré desde  la perspectiva de ponernos en ese cuerpo que realiza esa actividad muy a diario:

  • Noto tensión en mis hombros, solo de leerlo, y es que lo que más me resuena en todo este documento es “esfuerzo” y  “obligación”: esfuerzo para levantarse, esfuerzo empezar el día… preparando ropas, desayunos, esfuerzo para llegar al trabajo, esfuerzo en casa, con los hijos…
  • En el cuello y brazos la tensión de tengo que hacer ahora esto, tengo que hacer ahora lo otro…y nunca parar.
  • Que la respiración se me bloquea, o se hace muy superficial, se acorta.
  • Piernas en acción continuamente para llevarme de un sitio a otro sin parar, tensión en pies y pantorrillas.

Nos hemos parado alguna vez a pensar: ¿Qué pasa con nuestro cuerpo si a lo largo del día no tenemos un rato para disfrutar, y estamos continuamente en el esfuerzo y la obligación?  ¿Y si esto se  repite en el tiempo…durante años?

Que nos encontraremos con un cuerpo cansado, rígido, con la respiración muy bloqueada y en general con la movilidad  limitada por la tensión muscular que nos ha generado el realizar todos esos esfuerzos y cumplir con las obligaciones a lo largo de nuestra vida.

Y que todo eso se puede traducir en enfermedades como contracturas musculares, hernias, “algias” por todo el cuerpo (dorsalgia, lumbalgia, cervicalgia, metatarsalgia…), dolores de cabeza, vértigos, calambres, ansiedad, y así podríamos añadir otros muchos diagnósticos.

Desde la oportunidad que me da este blog, os invito a parar, a bajarnos de ese ritmo en el que nos involucramos a veces para evadirnos, otras porque nos lo impone la sociedad otras por…

Yo lo logré gracias a este método, Movimiento Integral, que me hizo ser consciente de mis tensiones, de porqué estaban y de cómo poder eliminarlas.

Ahora, tengo la suerte de ver cómo muchas personas que se atreven a probarlo empiezan a conocer y a sentir su propio cuerpo, no importa a qué edad,  a relacionar síntomas con actitudes y esfuerzos diarios y a cambiar lo que creen que no funciona en sus vidas.

Podemos ser personas más Sanas y más Felices, y podemos transmitir a nuestro entorno más Salud y más Felicidad. Así que yo le preguntaría a mi amiga:

¿TE ATREVES A PROBAR MI?

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