17 de novembre 2012

7 minutos para distender tu espalda


¿Y tú qué haces con tu dolor? Propuestas para el alivio…  

LA RESPIRACIÓN, LA ZONA LUMBAR

Inmersos en el frenesí de la vida cotidiana, a menudo, cuando aparece un dolor, un malestar, optamos por la vía rápida…es comprensible, a veces tenemos tanto que hacer que nos parece que no tenemos otra opción…o la desconocemos…o la conocemos y se nos olvida.
Si pudiéramos incorporar cotidianamente un espacio, aunque fuera pequeño, para el reencuentro con nosotros mismos, para dar un respiro a nuestro cuerpo y a nuestra alma, veríamos como es de vital importancia el pararnos, escucharnos, sentir, reposar, respirar. A menudo, solo con esto, el bienestar vuelve a nosotros.
Os proponemos, desde Movimiento Integral, estos pequeños movimientos generadores de bienestar, porque nos ayudan a eliminar tensión que muchas veces está en el origen de muchas molestias y dolores.
Intentad incorporarlos a vuestro día a día, como el cepillado de los dientes ¿a que no os planteáis que no tenéis tiempo para ello, al menos dos o tres veces al día? Pues el cuerpo y el alma también necesitan de cuidados diarios!
  • Crea un espacio confortable, con una alfombra o manta en el suelo. Si es posible, lejos de fuentes de sonido, de paso de gente…un espacio para la intimidad.
  • Túmbate boca arriba con las piernas flexionadas. Pon un cojín delgadito bajo tus glúteos. Pon una mano sobre tu vientre, suavemente, y otra sobre tu tórax. Los brazos están relajados, apoyándose en el suelo. Concéntrate en el momento de coger el aire, notando bajo tus manos cómo se mueve tu abdomen y tu tórax. No fuerces nada, simplemente observa. Hazlo durante dos minutos aproximadamente.
  • Ahora concéntrate en el momento en el que sacas el aire, siente como tu tórax y tu abdomen se “deshinchan”, y observa que pasa en tu espalda, sobre todo en la zona lumbar. ¿Se va acercando más al suelo, poco a poco, como si se distendiera? Estate dos minutos más.
  • Sigue intentando expulsar todo el aire cada vez que haces una espiración y, al final, contrae fuertemente los glúteos. Seguramente ahora notarás con más intensidad como la zona lumbar se acerca al suelo. Hazlo durante dos minutos.
  • Retira suavemente el cojín y todavía con las piernas flexionadas siente tu espalda que seguramente estará más en contacto con el suelo, distendida, con menos tensión.
Alarga despacito las piernas, y sigue un momento en contacto con tu respiración. ¿Está más profunda, hay más movimiento en tu abdomen y tórax?

Estos pequeños y simples movimientos estimulan a muchos músculos, responsables de la respiración y de la posición de la columna, flexibilizándolos y distendiéndolos.

Continuaremos…

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